viernes, 4 de mayo de 2012

"Estamos en una sociedad que no admite que es vulnerable

Valentin Fuster, que fue catedrático en Harvard y ha recibido numerosos premios por sus investigaciones -entre otros, el Príncipe de Asturias de la Investigación en 1996 o el Gran Premio Científico (2011) que concede la francesa Fundación Lefoulon-Delalande- considera que sin una labor educadora, nos enfrentamos a un futuro en el que no va a ser posible sostener los elevados costos económicos de los tratamientos por enfermedades cardiovasculares. Por ello, apuntó algunos de los retos a los que se enfrentan los profesionales para los próximos años. Entre otros, "pasar de la enfermedad a la salud" a través de esa concienciación, insistir en la estrecha relación entre corazón y cerebro, aplicar con efectividad las investigaciones, o "la responsabilidad social de la comunicación". El tiempo medio que un médico dedica a informar sobre un medicamento a un paciente es de 49 segundos. "El enfermo no está tratado adecuadamente", apuntó. También reivindicó un modelo horizontal en el que todos los profesionales de la cadena sanitaria cumplan con su cometido, "desde la telefonista hasta el conductor de la ambulancia". Asimismo, desglosó algunas de las investigaciones que está dirigiendo y que en algunos casos apuntan a identificar a la enfermedad en un estado subclínico (a través del análisis del grosor de las carótidas, por ejemplo). "Pero el gran reto -insiste- es saber si vamos a ser capaces de cambiar los hábitos de vida". Para corregir esta situación, Fuster realiza una intensa labor de educación y divulgación, muy especialmente entre los más pequeños. "Buena parte de nuestra conducta de adultos viene determinada por el periodo entre los 3 y los 6 años", dijo. Obesidad infantil Muy preocupado por la obesidad infantil -en España es de un 20% entre los menores de 15 años- ha puesto en marcha diversas acciones de para corregir este problema, una de ellas a través de la Fundación SHE (Science, Health & Education). En Bogotá está trabajando con 25.000 niños a través de un programa, que también está poniendo en marcha en España, en el que participan los personajes de Barrio Sésamo. Según el doctor catalán, el cuidado de un corazón debe empezar antes del nacimiento. "Desde que la mujer está embarazada", sostuvo. Con una clara vocación humanista -se confesó admirador de Tagore y Ghandi- Fuster lanzó las pautas para lograr la salud mental y la felicidad. La primera, se resume en cuatro "T": tiempo para reflexionar, talento para descubrir, transmitir positividad y tutelar. La felicidad, a través de cuatro "A": actitud, aceptación, according (en inglés, ser consistente con uno mismo) y altruismo.

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